martes, 17 de octubre de 2017

Mindfulness o atención plena

Uno de mis retos para este curso es ayudar a mis alumnos a saber relajarse y autocontrolarse. Como si fuera poca cosa, ¿verdad?

Providencialmente, a finales del curso pasado encontré un libro titulado "Tranquilos y atentos como una rana", de Eline Snel, terapeuta e instructora de mindfulness. Este libro con CD está dirigido a padres de niños entre 5 y 12 años (abarca toda la etapa de Primaria) y propone varios ejercicios, consejos y orientaciones para trabajar en casa. 

El mindfulness o atención plena trata de estar presente en cada momento, en este momento, y concentrar nuestra atención en nuestros pensamientos, sensaciones corporales, el ambiente que nos rodea... todo esto sin juzgarlos como buenos o malos, sin pensar ni rumiar sobre ellos; simplemente reconociendo cómo son y aceptándolos. 

Este tipo de meditación facilita, entre otras cosas, la relajación. No son pocas las ocasiones en que a los niños les decimos "relájate", "tranquilízate". Pero... ¿cómo se hace? 

El libro que os he mencionado da bastantes ideas, y ya hemos probado algunas en clase. He buscado un par de momentos semanales para practicar sus ejercicios y los niños lo han recibido muy bien. Las  sesiones no son perfectas, lógicamente, pero poco a poco van mejorando. Hemos practicado el ejercicio de "la ranita", que se centra en la respiración. En una atención consciente de la propia respiración: lo que siento en la punta de mi nariz, cómo siento mi vientre hinchándose y deshinchándose con cada respiración, cómo está colocado mi cuerpo, si una mano o un pie se están moviendo... Y después, pregunto cómo se han sentido. ¿Sus respuestas? "A gustito, muy cómoda, a punto de dormirme, a mí se me movía una pierna, muuuuy relajaaaado". 

Y la recomendación final: si alguna vez les cuesta dormir, están nerviosos o les duele algo, pueden practicar este ejercicio para relajarse y sentirse de nuevo "cómodos y a gustito".

En ciencias naturales estamos dando el aparato digestivo, y me pareció un buen momento para practicar otro de los ejercicios sugeridos por el libro. Comer de manera consciente. Les di un caramelo masticable, con instrucciones claras: "concentraos en todo lo que sentís en vuestra boca: tamaño, peso, textura, sabor del caramelo; qué hacen vuestros dientes y vuestra lengua..." y luego, puesta en común (de nuevo con respuestas sorprendentes). Lo increíble es que de verdad podéis verles en silencio y concentrados, y en la parte de asamblea, el respeto de turnos suele ir mejor.

Como veis, son ejercicios muy sencillos, pero hay algunos de mayor dificultad, más adecuados para niños mayores, que pueden también ayudar a reconocer y trabajar mejor con las emociones, sobre todo con esas que nos son más desagradables: miedo, enfado, frustración... 

Estas son habilidades que nos vienen bien a todos en cualquier momento de nuestras vidas: ante un examen, una noche de insomnio, una discusión con la pareja o con algún amigo... Os recomiendo la lectura del libro y que probéis poco a poco alguno de los ejercicios. 

lunes, 16 de octubre de 2017

Juegos y aprendizaje I: el dominó y las cartas

Últimamente muchos son los blogs que encuentro con entradas sobre juegos de mesa que, de una manera más o menos explícita, pueden ayudarnos a motivar y facilitar el aprendizaje. No seré yo quien niegue su valor, ya que he jugado a algunos de ellos en casa y algunos también en clase con mi grupo de alumnos. Verdaderamente suceden cosas interesantes, desde su cara de emoción por jugar en clase, por aprender un juego nuevo, por poder jugar con la profe y no solo hacer tareas... hasta los comentarios y respuestas que se van sucediendo a lo largo de la partida. 

Sin embargo, me gustaría romper una lanza en favor de esos juegos tradicionales que van cayendo en el olvido... y que sin embargo también nos proporcionan grandes ratos y desarrollan nuestras capacidades. Me refiero en este caso al dominó y a las cartas, con juegos como el cinquillo o el burro, y que son algunos de los grandes recuerdos de mi infancia: las partidas en casa de los abuelos, unas veces a las cartas, otras al dominó, el cómo mis abuelos llevaban las cuentas de las fichas y cartas que habían salido y las que quedaban por salir y mis ojos y mi mente maravillados por tal hazaña (¿cómo eran capaces de recordarlo? ¡Mis abuelos tenían superpoderes!). 

Sin contar: ¿cuántos puntos tienen estas fichas
Resulta que los juegos de los que he hablado permiten trabajar un montón de destrezas matemáticas simplemente jugando. Reconocer cantidades con un golpe de vista, ordenar las cartas según la serie numérica, calcular puntuaciones, etc. Y todo esto, pasándolo bien, sin ser una clase de mate. ¿Por qué no recuperar estos juegos? En clase hemos intentado buscar algunos momentos para ponerlos en práctica, y los niños lo han disfrutado mucho. 

Además de desarrollar las ya mencionadas capacidades matemáticas, con los juegos fomentamos también la relación entre iguales y las habilidades sociales: respeto de las normas del juego, de los turnos de participación, el no hacer trampas o corregir a quien lo intenta, y el poder compartir un rato agradable con otros compañeros. 

¿Con qué juegos podemos empezar?
Con el dominó:
*Dominó clásico: coloca las fichas emparejando los lados del mismo valor, hasta quedarte sin ellas.
*"Efecto dominó": coloca las fichas muy juntitas, haciendo formas variadas. Da un golpecito en uno de los extremos y observa como van cayendo todas.

Con las cartas:
Carta corrida: mamá nos gana a todos... ¡solo por un punto!
*Cinquillo: Completa la serie numérica de cada palo, desde el as hasta el rey.
*Burro: Cada vez que pierdas irás añadiendo una letra, hasta formar la palabra burro. El que antes la complete, pierde.
*Carta corrida: Evita quedarte con la carta de valor más bajo.
*Siete y media: Intenta llegar a la puntuación de 7 y medio, o por lo menos no te pases.
*La escoba: Suma 15 puntos con una de tus cartas y una o varias de las que hay en la mesa.
*Solitarios: Hay varios modelos, pero en cualquier caso, debes deshacerte de todas las cartas.
*Chúpate 2: Echa una carta que coincida en número o en palo con la que se muestra... pero cuidado con las cartas trampa ¡y que no te toque chuparte 2!

...y muchísimos más (pero no os apresuréis con el mus). 

Lo genial de estos juegos de toda la vida es que son baratos (y además una sola baraja te da para jugar a muchos juegos), portátiles y puede jugar toda la familia. Podéis probar alguna tarde que tengáis libre, en alguna reunión familiar... ¡Seguro que lo pasáis en grande!

jueves, 20 de julio de 2017

Symbaloo: mi banco de herramientas

Hace mucho que no escribo ninguna entrada, así que voy a desempolvar un poquito el blog.

Hoy comparto con vosotros Symbaloo. Es una aplicación muy útil donde podemos agrupar en un mismo escritorio (webmix) enlaces directos a nuestras herramientas y aplicaciones de uso cotidiano. A mí me funciona como recurso donde voy "coleccionando" un sinfín de herramientas TIC que poco a poco voy descubriendo y, en mayor o menor medida, utilizando en/para la clase.

Si seguís este enlace pincháis en los cuadraditos (bloques), os llevarán a la página de la aplicación correspondiente. Algunos de esos bloques son como un pequeño saquito en los que he agrupado varias aplicaciones con contenido y utilidad similares (organización, almacenamiento, edición de imágenes y vídeos...).


Ya veis, son muchísimas, y de contenido bastante variado. Lógicamente, hay unas cuantas que son las que uso de manera habitual, otras de vez en cuando, y la mayoría de manera puntual o para algún trabajo o actividad determinados.

Como os digo, yo utilizo Symbaloo para guardar y organizar enlaces a herramientas TIC, pero podéis también hacer vuestros propios paneles con todo lo necesario, por ejemplo, para realizar un viaje: herramientas para buscar alojamientos, empresas de transporte, rutas, oficinas de turismo, blogs de viajes, etc.

A continuación os dejo un vídeo tutorial que os explica cómo utilizar Symbaloo. Es un poquito largo, pero está muy bien explicado, paso a paso.




¡Animaos a hacer vuestros propios paneles!

sábado, 17 de junio de 2017

Libros que nos gustan

En esta nueva entrada, quiero compartir con vosotros una lista con algunos de los cuentos que mis compañeras y yo hemos trabajado en el primer ciclo de Primaria. Son cuentos por los que los niños han mostrado mucho interés, e incluso nos han ayudado a contarlos y representarlos en varias ocasiones. Aprovechamos a aunar el fomento de la lectura con otros elementos transversales como la educación emocional o la igualdad de género.

Ideas para recomendar en vacaciones, para regalar por el cumple o pedir a los Reyes Magos, o para ir trabajando durante el curso que viene.

No es una lista cerrada, seguro que iré añadiendo más... y os invito a que añadáis también vosotros los cuentos favoritos de vuestros hijos y/o alumnos. 

Lista "Pequeños leones" (click para ver la lista completa).

jueves, 8 de junio de 2017

Muro visual del curso "Visual Thinking en educación"

Con esta nueva imagen, trato de hacer un recorrido por lo que ha supuesto el curso, en cuestión de tareas, recursos, reflexiones, etc. He elaborado manualmente un muro visual, y lo he editado con Thinglink para hacer la imagen interactiva. A continuación, la diana de autoevaluación, realizada con Genial.ly






¿Qué os parece? ¿Añadiríais alguna idea más? Espero vuestros comentarios.

sábado, 3 de junio de 2017

Mapas visuales

Aunando la técnica de los mapas mentales (y las indicaciones del experto David Expósito García) y el trabajo del pensamiento visual, el nuevo reto del curso "Visual Thinking en educación" consiste en elaborar un mapa visual en torno a un proyecto o idea de las áreas que trabajo en mi aula. 

En estos mapas visuales debemos incluir esos aspectos esenciales de todo proyecto (objetivos, temporalización, agrupamientos, actividades, recursos, resultado final, evaluación...) representándolos de manera visual a través de imágenes y símbolos, colores, tipografía... Reconozco que al principio no lo tenía muy claro, pero a los cinco minutos ¡me vengo arriba con los rotuladores!

He escogido un par de proyectos que hemos realizado este año. El primero es el mapa mental del proyecto eTwinning que llevamos a cabo en el primer trimestre, Butterflies Across Europe. Esta fue mi primera experiencia y la verdad es que tuvo mucho éxito. Se trata de un proyecto muy sencillo, corto en el tiempo y consistente en un intercambio de pequeñas manualidades. Los niños lo disfrutaron mucho. 

Otro proyecto, Pajareando, lo realizamos en el segundo trimestre, en relación a las unidades que trataban el tema de los seres vivos. Nuestro producto final estaba orientado a la jornada de puertas abiertas del centro, de modo que toda la comunidad educativa pudiese ver los resultados del trabajo en el aula. ¡Algunos de mis alumnos son verdaderos ornitólogos en ciernes!


No sabía bien cómo resultaría el intentar explicar todos los pasos del proyecto en un solo folio y principalmente a través de dibujos. En ambos casos, me lancé muy decidida y pasó lo que tenía que pasar: metí la pata. No controlar muy bien el espacio, emborronar un dibujo, olvidar una idea que tenía que haber escrito antes de pasar a la siguiente... así que vuelta a empezar. Sin embargo, una vez organizado todo un poquito más en mi cabeza, iba saliendo todo solo, realmente no tenía que plantearme tanto qué dibujo hacer para representar tal o cual idea. Como son proyectos que he llevado a cabo, solamente era pensar en esos días que dedicamos a la actividad y hacer una versión (simplificada) de las tareas, objetos, etc.

Sorprendentemente, con cada nueva tarea descubro que, por mucho que me cueste empezarla, acabo sintiéndome a gusto y con ganas de seguir haciendo más cosillas. No es perfecto y ni siquiera dibujos muy bonitos, pero solo el superar ese miedo inicial a coger los rotuladores y comenzar a esbozar ideas, me resulta hasta emocionante. ¿A que al final le acabo cogiendo el gustillo a esto?

viernes, 2 de junio de 2017

6 sombreros para pensar

Como ya os había comentado, vuelvo con una nueva entrada para hablaros sobre cómo estamos trabajando con los 6 sombreros para pensar en mi aula de 1º de Primaria. La iniciativa surge de un proyecto eTwinning. A partir de aquí, toca ponerse las pilas.


Recopilé los seis sombreros utilizando 5 gorritos de cumpleaños (como veis, el blanco antes era naranja) y una chistera de fieltro, que pertenece a nuestra mascota, Rasi.

En una primera fase, introduje los sombreros en gran grupo, con la intención de que esta estrategia nos sirviera para resolver las discusiones de los niños en algunos recreos. Los alumnos y la profe nos sentamos en el suelo en un círculo grande. Las partes implicadas y los testigos exponen la situación y sus emociones al respecto (sombreros blanco y rojo). Después, todos los niños reflexionan sobre las consecuencias negativas (sombrero negro) o positivas (amarillo) a las que esta situación puede llevar. 

A continuación, con el sombrero verde los alumnos tratan de encontrar una solución (lo más creativa posible) para el problema. En este sentido, tratamos de alejarnos de la idea tradicional de castigo (hacer copias de una frase, castigado en un ringón...), y en su lugar, llegar a acuerdos y tomar decisiones con las que nos sintamos cómodos y que contribuyan a una mejor atmósfera en la clase. Como son los niños quienes proponen las ideas y toman sus propias decisiones, el grado de compromiso con éstas también es mayor. El último sombrero es el azul y lo usamos para evaluar si todo el mundo ha respetado el turno de palabra, si nos hemos hablado con respeto, si las respuestas se ceñían a la pregunta especificada por el sombrero, etc.

Después de varios ensayos, los niños siguen mejorando en sus reflexiones y razonamientos. Además, como vamos hablando entre todos y de manera muy calmada, las partes implicadas en la discusión o pelea de turno, poco a poco también se van relajando. Al final de la actividad, todos nos sentimos mejor.

También hemos usado esta técnica en nuestra hora semanal de tutoría. En esta hora normalmente también tenemos que trabajar en emociones y fomento de la lectura. Por esta razón en uno de los últimos ejercicios combinamos todos los contenidos. A partir de una escena del libro que habíamos estado trabajando ("Nadie quiere jugar conmigo", de Gabriela Keselman) en la que algunos animales se sentían un poco disgustados o enfadados, utilizamos los seis sombreros para pensar para analizar la situación y encontrar una posible solución. Esta vez, trabajamos por equipos, cada uno dedicado a un sombrero. Los portavoces tenían que comunicar las respuestas tomadas por consenso, mientras que el resto de equipos, también podían añadir alguna idea o comentario extra. Este trabajo ha quedado reflejado en un póster que tenemos en la clase. 

Estoy muy orgullosa de cómo lo van manejando los niños poco a poco. Espero que sigamos utilizándolo más veces ¡y me sorprendan con sus maravillosas ideas!

Gamificación: básicos (muy básicos) y algunas reflexiones

No hace mucho hemos tenido una nueva sesión de formación, en este caso, sobre gamificación . Aparte de recordar algunos conceptos básicos...